Una receta de aprovechamiento súper rica, con una masa muy manejable a la hora de trabajarlas pero sin embargo muy suave y cremosa al comerlas. Y se aprovecha todo, la salsa, la piel, el romero, ¡todo!. Como se bate todo junto no son las clásicas croquetas con tropezones (que me encanta que los tengan, ojo) pero no tienen nada que envidiar pues son una delicia, aunque si para vosotros es imprescindible que tengan trozos enteros siempre podéis dejar algún pedazo de pollo para sacar trocitos y echar a la masa, eso ya va en gustos. Las patatas si también sobraron, las pongo en un platito aparte y lo voy comiendo todo junto como véis en la foto, mmmmmmmmmmmmmmmm!, para repetir, tripitir....
Ingredientes para unas 25 croquetas:
-restos de pollo asado, serían unas dos raciones más o menos lo que yo tenía, incluyendo la salsa y la piel y si habéis echado hierbas como en este caso romero, pues también, todo, era un plato hondo que se desbordaba. (menos los huesos, se entiende no??)
-3 cucharadas bastante colmadas de harina
-600 ml de leche (uso semidesnatada, podéis usar la que prefiráis)
-aceite de oliva virgen extra
(no he puesto ni sal ni mantequilla ni pimienta, pero eso depende del gusto que tenga el pollo, mi salsa estaba fuerte y no he necesitado sazonar por eso, pero si no, poned un poco)
Para rebozar:
-harina, 2 huevos y pan rallado ( a mí me gusta el que viene con ajo y perejil)
-aceite virgen extra para freír, me gusta usar el de Encinas de Montequinto
Desmenuzamos el pollo y lo batimos con la picadora eléctrica hasta tener una pasta.
En una cazuela ponemos un chorrete de aceite, a ojo, y cuando esté caliente echamos la crema del pollo, y añadimos la harina, damos vueltas, nos quedará como una pelota inmanejable, es normal. Lo meneamos un poco y añadimos la leche muy caliente o mejor hirviendo y no paramos de remover hasta que tengamos una crema espesa, unos diez minutos para quitar el sabor a harina y que quede muy suave. Nunca dejamos de remover. Volcamos a una fuente amplia, ponemos un film encima y dejamos enfriar a temperatura ambiente primero y luego en la nevera. En poco tiempo solidifica. Cogemos porciones, damos forma y pasamos por harina-huevo batido-pan rallado.
Freimos en abundante aceite de oliva virgen extra que esté bien caliente pero no hirviendo para que no se quemen, claro. Ponemos sobre papel de cocina para quitar el exceso de aceite y ya las podemos comer, veréis qué ricas son!.

